No te conozco, por lo tanto hablar de lo que te pasa o lo que sientes es bastante atrevido, pero voy a jugármela un poco. Es posible que si has llegado hasta aquí lleves un tiempo sintiéndote rara/o, que hace tiempo que no eres tu misma/o, o que has dejado de hacer cosas que antes te salían de manera natural. Estás intranquila/o constantemente y te cuesta recordar un solo día donde puedas decir “hoy he estado completamente bien”.
Para colmo muchas veces no sabes cómo explicárselo a tu entorno o no quieres resultar pesada/o siempre con lo mismo porque no saben que decirte. Si todo esto te suena, seguramente tengas un trastorno de ansiedad, aunque eso ya lo sospechas. Lo positivo es que tiene solución y que la terapia te puede ayudar con ello. Seguramente sin darte cuenta estés haciendo algunas cosas que estén haciendo que el problema empeore como puede ser luchar contra ella.

Mi objetivo no es decirte lo que tienes que hacer, sino ayudarte a encontrar respuestas y soluciones nuevas, con la intención de dejar de sufrir y desbloquear situaciones que te tienen atrapado/a.
Te garantizo un espacio donde poder compartir aquello que quizás no te atreves a decir en voz alta con tus seres queridos y amigos.
Decidir ir al psicólogo no es fácil, es una inversión de tiempo, dinero e ilusión considerable. Es normal que lleves tiempo postergándolo, pero seguramente sea lo mejor que puedes hacer para empezar a solucionar las cosas que te pasan.

Que vuelvas a mirarte al espejo y veas a alguien que no necesita validación externa para sentirse suficiente. Así que, si estás cansada de confundir dependencia con amor y quieres empezar a construir relaciones donde tú seas la protagonista, estás en el lugar indicado. Acompaño a personas que lidian con ansiedad, depresión, baja autoestima o que simplemente sienten que ya no son ellas mismas.

Tal vez hace tiempo que no consigues reírte como antes, incluso cuando alguien te cuenta una broma. Puede que te estés aislando poco a poco, porque sientes que la gente no quiere cerca a alguien que siempre está mal o se queja. Quizás has dejado de contar lo que te pasa porque ves que nadie sabe muy bien qué decirte… o porque tú misma piensas que se van a cansar de escucharlo.

A veces, lo más simple, levantarse, ducharse, preparar el desayuno, se vuelve demasiado. Lo que antes te salía de forma natural ahora se enreda en pensamientos que te hacen cuestionarlo todo. Y puede que incluso dudes de ti misma, preguntándote si no estarás exagerando, porque “no tienes un motivo real para estar así” o piensas que lo tuyo “no es tan grave” comparado con lo que han vivido otras personas.
Estoy aquí para escucharte y acompañarte en tu proceso
